Cada vez que juega Lafe, “La Villa” es un carnaval -(Peiodico uno)

Cada vez que juega Lafe, “La Villa” es un carnaval

Los “Villeros” vibran. Es otro día verde en Laferrere. Los fieles simpatizantes llenan el estadio que fue testigo de la magia de “Garrafa” Sánchez. Sucede que, en esta ciudad, el fútbol lo es todo. Ah: pobre de quien ose cruzar la Avenida Luro con los colores de otro equipo. El aviso es indispensable: la hinchada se embravece si, a su territorio, ingresa una casaca rival.
Emilio Albarracín, de 60 años, sigue al Verde desde hace un cuarto de siglo. “La anécdota más linda fue cuado ascendimos por última vez; de ahí en adelante fueron todas malas”, confiesa con una dosis de desazón. Pero enseguida se le dibuja una sonrisa: “El gol más trascendental fue el que anotó Saccardo contra Acassusso, en el ´89. Estábamos parejos y se había errado dos, solo con el arquero, pero sacó un tiro casi desde el corner y la clavó. Triunfamos 2 a 1 y clasificamos a la final contra Argentino de Merlo, al que derrotamos. La victoria nos otorgó el pasaje a Primera B”.El “Chama” Gómez y Diego “Chavo” Villalba fueron figuras “porque ponían mucho huevo, pero “Garrafa” es fuera de serie, un ídolo de verdad. Antes de que me muera, me gustaría ver al equipo en el Nacional, porque ahí es donde debe estar”, asegura.Por su parte, Cristian Alejandro Chauque, de 21 años, no aparta la vista del partido. Igual, se toma un instante para rememorar la semifinal del reducido de 2001 contra Excursionistas. “Restaban cuatro minutos, perdíamos 3 a 0, quedábamos eliminados y yo lloraba desconsoladamente. En una de esas, descontamos. Nos faltaba un gol para clasificar, pero ya estábamos en tiempo cumplido. Parecía imposible. Sin embargo, el referí marca corner y “el Chulo Verón grita ´Vamo´, vamo´, Verde vamo”.Tira el centro y Di Benedetto estrelló su cabezazo en la red”. “Después del gol me largué a llorar peor, una alegría inmensa”, se estremece. La mayor tristeza: “Los descensos, es como perder un hijo – exagera-, pero siempre resurgimos”. Otro habitué de las tribunas es Roberto “Pepe” Luna (66 años), quien está en silla de ruedas, realidad que no le impide asistir a la cita impostergable. “Hace 28 años que voy a todos lados. Es una lástima que ahora no puedan entrar los hinchas visitantes”.Amigos son los amigos
Es conocida la amistad que une a los hinchas de Lafe con sus colegas de San Telmo y Chacarita. Con los de la Isla Maciel “se forjó en una oportunidad en que nos defendimos entre nosotros”.

La razón de la buena relación con el Funebrero es antológica. “La vieja cancha de ellos poseía una sola entrada y, para llegar a la popular visitante, tenías que atravesar la local. La única hinchada que se animó a pasar ese infierno fue la nuestra. Llevábamos una banda impresionante”. Al ver ingresar a tan valientes adversarios, en primera instancia, “nos miraron extrañados, pero luego nos aplaudieron de pie”, se jactan por este rincón de La Matanza.

Ariel Cafferata, defensor central del plantel verde, confirma la mística: “Acá se vive Lafe y nada más”. Él lo sabe muy bien: “A los siete años empecé a jugar en el club. Soy hincha de Lafe desde la cuna”, asegura con orgullo.

Chamorro, el ídolo de ayer y hoy

A sus 55 años, a Luis “El Flaco” Esquivel Chamorro se lo nota tranquilo, parsimonioso. Con su carisma intacto, el paraguayo recibió a uno en su hogar de Laferrere. “Doy cualquier cosa por este club”, promete henchido de gloria.


¿Cómo llegaste a la institución?
Pese a que vivía al lado de la cancha de Brown, nunca se me dio por probarme. Empecé jugando en Vélez, pero me dejaron libre. Un dirigente me llevó a Laferrere en el ´78. Creía que iba a jugar en tercera, me cambié y me dijeron que esperara. ¡Me llamaron para la primera! Jugué de titular al día siguiente en que me ficharon y seguí en el club hasta los ´90s. Esta es mi segunda casa y siempre me tuvieron en cuenta. Cuando estaban en la quiebra, no podían traer técnico y me tocó dirigir. Ahora estoy con las inferiores.

¿En qué posición jugabas?
De 5, de 6, de 10…Bah, jugué de todo, hasta de arquero (en un partido contra San Carlos en el que echaron al guardameta). Estaba donde hacía falta y fui uno de los goleadores históricos (unos 80 goles) y también uno de los que más partidos jugó.

¿Cómo es la gente del Verde?
Te exige jugar y meter, ir para el frente, dejar todo en la cancha. Podés ser muy buen futbolista, pero es muy difícil jugar acá. Vinieron muchos jugadores buenos y muchos no anduvieron como, por ejemplo, “Lalo” Maradona y el “Potro” Domínguez, entre otros. Al hincha de Laferrere no le importa que juegues bien, sino que ganes. Acá, desde los más chiquitos hasta las mujeres, todos tienen camisetas de Lafe. Por convocatoria, tendríamos que estar en la B Nacional.

¿Hasta qué edad jugaste?
Hasta los 41, y hubiera seguido, pero me cansé de entrenar. Era muy sacrificado, porque yo laburaba en una fábrica desde las cinco de la mañana hasta las cinco de la tarde. Salía y me iba a entrenar. Llegaba a mi casa a las 10 de la noche. Estoy casado y tengo cuatro hijos. Ahora, los jugadores no trabajan; es diferente. Antes no teníamos sueldo, solo te daban para el viático. En la B, más o menos, podés mantener a tu familia, pero era otra época, te daban ganas de jugar por la gente que había. Cuando entraba a la cancha me transformaba.

¿Y el gol más lindo?
Fue a Deportivo Paraguayo de tiro libre. Lloviznaba, íbamos perdiendo 2 a 1 y casi terminaba. De media cancha la clavé en el ángulo. Yo le pegaba con un cañón.

Genio y figura
Cuenta la historia que José Luis Sánchez era un fenómeno. Que le interesó a Boca, pero el entonces entrenador xeneize, Carlos Bilardo, lo vetó al enterarse de su pasión por las motos. Que se agarraba a piñas con hinchas rivales. Que se lució en la Libertadores vistiendo la camiseta de Banfield. Que, por sus venas, corría sangre Verde.

Las crónicas periodísticas consignan que el 6 de enero de 2005, “Garrafa” perdió la vida en un accidente con su moto. Una pena.

 PERDIODICO UNO , LA MATANZA

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